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Circular: 03/2020 “Reapertura gradual y protocolo de la CED”

Circular: 03/2020 “Reapertura gradual y protocolo de la CED”

De:   Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas.

        Obispo de Barahona.

A: Sacerdotes, Religiosas de Vida consagrada, Diáconos, Consejos Parroquiales, Movimientos Apostólicos y feligreses de la Diócesis de Barahona.

Estimados hermanos y hermanas.

Agradezco a todos ustedes, el esfuerzo que están haciendo cooperando con las autoridades del Estado y Eclesiástica para evitar la propagación del virus en nuestra diócesis. Especialmente agradezco a los sacerdotes, el acompañamiento espiritual a sus feligreses, celebrando y orando por el rebaño que le ha sido confiado, ya sea ofreciendo la Eucaristía, solo, con algunos laicos o a través de Radio Enriquillo u otros medios para poder llegar a sus fieles.

Durante la ejecución del programa social que hace la Diócesis con colaboraciones del estado, la Pastoral Social y otros donantes, uno de nuestros sacerdotes me dijo: Monseñor al Señor le conocemos al partir el pan, añado, al partir, compartir y repartir el pan. Estas palabras me hicieron volver al relato completo de los discípulos de Emaús de Lucas 24, 1-35. Los estragos    que ha ido produciendo la pandemia: enfermos, muertes, perdidas económicas enormes, desequilibrios psíquicos y emocionales… pudieran producir en muchas gentes sentimientos de fracasos y frustraciones comparables a la de los discípulos de Emaús. Es inevitable que podamos tener una conversación de 15 minutos con alguien sin que aflore el tema del coronavirus. Como a ellos el Señor Resucitado nos encuentra haciendo la digestión de este plato fuerte para animarnos y explicarnos las Escrituras llevándonos a entender y a aceptar sus pasajes dolorosos.

Nos hemos dejado que el Señor pasara de largo por nuestras casas, precisamente en el tiempo en el que no hemos podido encontrarlo en el templo. Él nos ha explicado la Palabra y lo hemos invitado a cenar  con nosotros, con nuestras familias, con nuestras comunidades. Pero tambien lo hemos encontrado al compartir y repartir el pan a tantas familias pobres de nuestras parroquias cuyos mejores amigos somos nosotros y en nombre de Cristo pasamos frente a ellos sin hacer rodeos, deteniéndonos a vendar sus heridas.

Al final del relato de san Lucas, los discípulos salen de su casa para contar su experiencia con Jesús. Y ahora a nosotros que hemos vividos estos días de confinamiento, se nos invita a retomar la vida cotidiana, por lo tanto, le exhorto que manteniendo las medidas de protección que nos manda la OMS y el Protocolo  de la Conferencia regresaremos de forma gradual, activa y entusiasta a nuestra labor misionera. De manera especial invito las áreas de catequesis, pastoral de adolescentes, juvenil y social para que diseñen estrategias que permitan continuar la misión tan pronto la cuarentena.

En la circular del 18 de marzo, les informaba que la misa Crismal se había pospuesto, por las razones obvias que todos conocemos. La importancia que tiene esta misa para la Iglesia no nos permite dejar de celebrarla, por ellos estoy invitando a todos los sacerdotes y diáconos para el jueves 28 de mayo a las 9 a.m. en la Catedral Nuestra Señora del Rosario. A parte de los sacerdotes, para que todos estén representados se permitirá una mínima participación de laicos que tendrán algún servicio dentro de la celebración y algunas religiosas; los que quieran unirse a esta celebración lo podrán hacer a través de Radio Enriquillo y sus redes sociales.

La Conferencia Episcopal Dominicana, ha elaborado un protocolo, el cual asimismo en la Diócesis e invito a los sacerdotes darlo a conocer y llevarlo a la práctica en cada una de sus parroquias; es importante insistir en la responsabilidad de cada persona a fin de protegernos y proteger a los demás.

Con el fin de adaptar de forma más puntual las orientaciones de dicho protocolo a nuestra realidad diocesana, les pido a los sacerdotes a que después de la Eucaristía pasen a nuestra casa para socializarlo y elaborar juntos las estrategias de su aplicación en cada realidad particular.

Con María, como el Cenáculo con los apóstoles, sigamos unidos en oración en esta semana tan especial de preparación a la fiesta de Pentecostés.

Que el Señor nos regale los dones del Espíritu Santo, para que, como los discípulos, salgamos fortalecidos a continuar proclamando la Buena  Nueva del Reino.

En nombre de Cristo Jesús, les bendice fraternamente     

Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas.

 Obispo de Barahona.