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Por: Enmanuel Peña Feliz,  Centro de Producción UDECA

Los monumentos son lugares preparados para la reserva eucarística, la cual se guarda después de la oración de comunión en la Misa de la Cena del Señor. Donde normalmente se realizan turnos de adoración a Jesús sacramentado desde la medianoche del Jueves Santo y continúa hasta el Viernes Santo en el momento de oficios litúrgicos conmemorativo a la muerte del Salvador (adoración de la cruz) donde el obispo, sacerdote, diácono o ministro la retira para que los fieles comulguen, recordando que este día no se realiza Misa en conmemoración a la muerte de Jesús, se consumen todas las hostias del Monumento y la iglesia queda sin Santísimo, simbolizando la ausencia de Nuestro Señor “crucificado, muerto y sepultado” .

En algunos pueblos, los fieles católicos tienen como tradición visitar 7 monumentos, representando cada una de las paradas realizadas por Jesús en su recorrido hasta la cruz. Esta visita se realiza el jueves santo por la noche y el viernes santo en la mañana, como expresión de amor, acompañamiento y agradecimiento a Jesús, quien entregó su vida para que toda la humanidad sea salvada y liberada del pecado.

Algunos documentos resaltan que en el siglo XVI San Felipe Neri, fue quien promovió en Roma el hábito de visitar los siete Monumentos como una forma de unirse a Jesucristo en su Pasión. Este planeando estas visitas a siete iglesias históricas romanas: las cuatro Basílicas principales (San Pedro, Santa María la Mayor, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán) y las iglesias de San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián. Esta idea, fue secundada por Papas y numerosos cardenales.

Por lo que motivamos a quienes se desplazan a los diferentes pueblos de este país (República Dominicana) visitando 7 Iglesias Católicas (parroquias) para que vivan esta «Semana Santa, en Oración y Acción».

En cada visita se hace una breve meditación sobre el respectivo traslado de Nuestro Señor o efusión de su Sangre, y delante del Monumento se rezan cinco Padrenuestro, Avemarías y Gloria, en acción de gracias por la institución de la Sagrada Eucaristía, más un sexto Padrenuestro. . . . . . . . . . . . . . . . . , Avemaría y Gloria por las intenciones del Romano Pontífice. Además se pide a Dios por el precio de la Pasión de su Hijo, y por la intercesión de la Santísima Virgen .