La parroquia Nuestra Señora del Carmen, en la comunidad de Duvergé, clausura del Jubilar «Peregrinos de esperanza», el pasado domingo 28 de diciembre.
Al cerrar las puertas de este extraordinario Año Jubilar 2025, nuestro corazón rebosa de gratitud. Gracias, Padre, por este tiempo de gracia, por la luz de tu Palabra que nos guió, por las maravillas que hemos visto y por la esperanza que nos has infundido. Hemos sido peregrinos de esperanza, fortalecidos en la fe y llamados a ser testigos de tu amor.
El Jubileo termina, pero la misión de la esperanza continúa. Que este año nos haya dejado una huella imborrable de fe y compromiso. Que el Espíritu Santo nos impulse a construir esos «cielos nuevos y tierra nueva» de los que habla la Palabra. ¡Que la gracia recibida nos haga más firmes en el camino del Evangelio!
María es la primera peregrina que llevó a Jesús y confió en la palabra de Dios (la Anunciación), enseñando a confiar sin ver y a esperar sin desesperar. Ella acompaña a Jesús y a la Iglesia, como madre y maestra, guiándonos hacia una relación más profunda con Dios.
El cierre del Jubileo no es un final, sino una llamada a llevar la esperanza vivida a la vida cotidiana, siendo como María, servidores del amor y la misericordia de Dios en un mundo que clama por consuelo y un futuro nuevo.
Gracias por hacernos parte de tu Iglesia, por este año de conversión profunda que nos ha impulsado a ser luz y esperanza en el mundo.
