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PALABRAS DE MONSEÑOR Andrés EN TEDEUM DEL 27 DE FEBRERO.

PALABRAS DE MONSEÑOR Andrés EN TEDEUM DEL 27 DE FEBRERO.

Una vez más elevamos el corazón a Dios dando gracias por la Patria que nos ha regalado, los beneficios que ha hecho caer sobre ella y sus hijos; también lo invocamos para volver a reafirmar nuestro deseo de servirle y trabajar en la preservación del legado que nos dejaron los próceres que se sacrificaron por ella. 

La Patria es una herencia que hemos recibido de nuestros antepasados y particularmente de nuestros Padres Fundadores, de aquellos que por la independencia y libertad han ofrendado la vida y gastado su energías. Una herencia que hemos de acoger, cuidar, acrecentar y entregar a las nuevas generaciones. Es así que cuando decimos patria pensamos en la gran familia dominicana, encabezada sus autoridades y sus hijos e hijas que la forman.Al decir patria, miramos su historia: las grandes proezas de sus héroes, así nos encontramos con Duarte, Sánchez, Mella, Luperón entre otros… de los cuales nos sentimos orgullosos y los reverenciamos con los más altos honores. Volviendo sobre ellos nos inspiramos y motivamos para seguir su ejemplo y conservar lo que con tanto esfuerzo conquistaron para todos nosotros. 

Conservar su legado nos compromete a trabajar duro y con responsabilidad para que esa herencia recibida garantice la vida presente y la de las generaciones futuras. Nosotros debemos entregarles a los dominicanos del mañana un país de instituciones sólidas, de principios firmes y valores asumidos como parte de nuestra identidad.La independencia Nacional es un proyecto iniciado por nuestros padres fundadores, pero todavía no está terminado, nos toca a nosotros perfeccionarlo día a día para lograr una fraternidad nacional como proponemos los obispos en el mensaje que hemos emitido este año. Para el mismo nos inspiramos en una frase de unos de los poemas de Juan pablo Duarte que dice: y mostraremos al mundo que somos hermanos. Queda bien claro que él veía nuestra patria como una familia. 

Siguiendo este ideal de Duarte nos preguntamos los obispos dominicanos: ¿qué significa construir la fraternidad en suelo dominicano hoy? Sería lo mismo que preguntarnos por el modelo de sociedad que nos debe regir y disponernos a dialogar sobre cómo entender la Independencia Nacional, en esta segunda década del siglo XXI que iniciamos sacudidos por una pandemia global.El primer nivel donde se debe ensenar y vivir la fraternidad es la familia. El cuidado de sí mismo implica especialmente un cuidado del ámbito familiar. La fraternidad, igual que otros valores, se aprende en casa. Cada uno debe procurar construir el espíritu fraterno en el hogar que le ha tocado vivir, independientemente de cómo esté compuesto. Y quienes no hayan tenido la gracia de crecer en una familia estable podrían ser acogidos por familias bien constituidas, con padres y madres que les hagan experimentar el gozo de ser amados personalmente, paso imprescindible para experimentar la alegría de la fraternidad universal. 

La fraternidad nacional está todavía muy lejos de alcanzarse por lo que el mismo concepto de libertad toma distintos matices en el corazón de los dominicanos, como señala el Papa francisco en la encíclica fratelli tutti: «Algunos nacen en familias de buena posición económica, reciben buena educación, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas. Ellos seguramente no necesitarán un Estado activo y solo reclamarán libertad. Pero evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para alguien que nació en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creció con una educación de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente sus enfermedades. Si la sociedad se rige primariamente por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia, no hay lugar para ellos, y la fraternidad será una expresión romántica más».Si la patria es una familia tiene una tierra que cuidar y cultivar. Es importante en este momento de la historia dominicana que nos preguntemos ¿cómo se ha venido cuidando este hermoso terruño que tanto amamos y del cual nos sentimos orgullosos. ¿Cómo están sus ríos? ¿Son promesas de vida para las generaciones futuras?, son los mismo en cantidad y en la calidad de sus aguas? ¿Sus montañas conservan la frescura y la flora que las convierten en la cuna de innumerables especies endémicas tanto del mundo animal como vegetal? ¿respiramos aire puro y fresco? 

Cuando hablamos entonces de cuidar la patria y conservar su legado no debemos vivir sin hacernos estas preguntas. Y es que los patrimonios de un país son, sus gentes, sus valores comenzando por el de la vida que debemos proteger como el más absoluto desde su concepción hasta la muerte y con él todos los demás para que esta sea digna para todos.El concepto de libertad e independencia no se agota únicamente en el hecho de que se pueda vivir en un país libre de dominación extranjera impuesta a la fuerza. La autonomía de un país implica mucho más que eso. Conlleva respeto a sus leyes constitutivas, respeto a sus tradiciones culturales, respeto al modo de relacionarse con Dios y la naturaleza. Es la posibilidad de construir un país –familia, donde cada miembro de ella sea valorado en todo lo que es, participe y disfrute del patrimonio nacional con equidad y su vida y derechos sean garantizados sagradamente por la justicia. 

El concepto patria pronunciado desde Barahona implica pensar en la realidad desafiante que tenemos por delante, porque nuestra provincia es la patria pequeña que debemos cuidar con empeño. Al paso que se van administrando los recursos naturales que tenemos es promisorio el futuro? Hoy día de la independencia es oportuno hacerse esa pregunta.Este año los obispos en el mensaje que hemos emitido nos hemos inspirado en la última encíclica del Papa Francisco sobre la fraternidad. En ella el santo padre se inspira en San francisco de Asís, el santo amigo y hermano de la naturaleza. El santo que habla del hermano sol, hermana luna, hermana montaña, hermano rio… cuanto bien nos hace a los hombre y mujeres de esta generación encarnar esta espiritualidad. Sentirnos uno con la naturaleza, sentirnos entre nosotros también hermanos, vivir todos como familia. 

Hoy el amor a nuestro pueblo nos convoca a orar: a dar gracias a Dios por el regalo que nos ha dado en la patria; damos gracias por nuestros héroes que entregaron sus vidas por el bien de todos.Hoy también pedimos por el presente y el futuro de nuestro pais. De manera particular pido con todos ustedes por nuestra patria pequeña: Barahona, la perla del Sur. Para que todos nosotros trabajemos en preservar su belleza y no sea violado su candor. Le pedimos a Dios que siempre podamos contemplar el milagro del nacimiento del sol desde sus palayas, que sus destellos no sean eclipsado por el oscuro humo de las sucias chimeneas de sus fábricas mal situadas. Que el viento que viene del este nos salpique de fresco rocío y no del polvo picante que lacera nuestra piel. Que sus hermosas montanas mantengan su virginidad fecunda para nosotros y las futuras generaciones; que nunca contemplemos su desnudez y pueda lucir siempre su hermoso traje de esperanza y la vida anide siempre en su regazo.

Amen.