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No abandonemos a los enfermos

No abandonemos a los enfermos

Lo más triste que le puede pasar a un ser humano es llegar a viejo con la carga a cuestas de enfermedades, y no contar con los recursos necesa­rios para aliviar sus dolores.

Por esta situación están pasando miles de hermanos que ven pasar sus días entre el abandono y la soledad. La impotencia que sienten al verse privados de las atenciones médicas de calidad, y no poder adquirir los medicamentos para atenuar sus quebrantos, llegan como un gemido hacia Dios Padre. La medicina en nuestro país se torna cada día más inalcan­zable para los empobrecidos.

La 29 Jornada Mundial del Enfermo, que celebraremos el jueves 11 de este mes, nos marca la ruta a seguir para cambiar esta historia.

El Papa Francisco nos dice que el tema de esta Jornada se inspira en el pasaje evang√©lico en el que Jes√ļs critica la hipocres√≠a de quienes dicen, pero no hacen, y luego afirma: Cuando la fe se limita a ejercicios verbales est√©riles, sin involucrarse en la historia y necesidades del pr√≥jimo, la coherencia entre el credo profesado y la vida real se debilita.

Es que no podemos permanecer indiferentes frente al dolor de tantas personas enfermas, que son ignoradas y excluidas a consecuencias de las injusticias sociales. Cuantas personas vemos en nuestras calles cuyas enfermedades reclaman solidaridad.

Hacemos un llamado a nuestras autoridades para que hagan suyo este mensaje que nos transmite el Papa: Invertir recursos en el cuidado y la atenci√≥n a las personas enfermas es una prioridad vinculada a un principio: La salud es un bien com√ļn primario. Como sociedad dominicana nos falta un largo trecho por recorrer para llegar a tener un sistema de salud sin exclusiones, porque todav√≠a vemos c√≥mo la parte econ√≥mica est√° por encima de la dignidad de tantos seres humanos enfermos.

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