Por: Leoncio Noboa.

Las estadísticas bien llevadas nunca se equivocan. República Dominicana es el primer país del mundo donde se producen más muertes por accidentes de tránsito terrestre (motocicletas, autobuses, jeepetas, camionetas, camiones, patanas, etc.).

La Organización Mundial de la Salud (OMC) en su ultimo reporte (2024- 2025), cifra las cantidades entre un 64% y un 67% por cada 100 mil habitantes. Saque sus conclusiones en base a los 12 millones que hay en el país ahora, y verás, que lamentablemente somos campeones en este renglón.

Hagamos el siguiente ejercicio para tener una idea de lo que está realmente causando tantas muertes:
El parque vehicular del país es de alrededor de 4 millones medio de unidades, de las cuales 3 millones y medio son motocicletas. O sea, un 77% pertenecen a motores.

El 72 por ciento de los accidentes que se produjeron ahora en la Semana Santa 2026 lo ocasionaron las motocicletas.

Ante este panorama, qué debería hacer el estado dominicano inicialmente ante esta realidad (sugerencias):

1.- Racionalizar o detener las importaciones de las motocicletas.
2.- De alguna manera tratar de ubicar a los motoconchistas en un empleo.
3.- El uso del casco protector. Muchos motoristas no usan el casco protector aun teniéndolo.
4.- Los documentos de la motocicleta. La mayoría no portan las matriculas que lo acreditan como dueños de estas máquinas. Se debe exigir este documento al tiempo que deberían pagar los impuestos que corresponden a este tipo de vehículo.
5.- La licencia de conducir. La mayoría no poseen este documento. Algunos ni actas de nacimiento tienen. Con la expedición de este documento previo a esto serian debidamente capacitados y entrenados en términos teóricos y prácticos.

Estos serían, según nuestro punto de vista, las posibles soluciones al dilema fatal que tiene el país con las motocicletas y los motoristas. Por supuesto que no serían las únicas.

Refiriéndonos a los otros vehículos y de mayor capacidad (automóviles, camionetas, Jeepeta etc.), las medidas tienen algunas diferencias:

1.- Control de la velocidad. Los radares deberían de volverse a utilizar. Hay conductores que corren como locos, al mismo tiempo que hacen rebases muy temerarios en unas carreteras con apenas dos carriles y con curvas muy cerradas.

2.- El uso de la revista. Desde el 2009 se dejó de expedir la revista a todos los vehículos de 4,0 más gomas. Esta revista sirve para verificar la estructura general del vehículo, llámese luces, gomas, carrocería, botiquín, frenos, etc. Hay muchos cancharros por ahí que parecen vehículos, pero son un peligro público para quienes lo abordan. Hace más 15 años que no se revisan.

En conclusión, el país no puede seguir por estos derroteros. Nuestras carreteras a través de estos fatales accidentes perecen cementerios de hombres y mujeres vivos en donde usted sale de su casa vivo, pero no sabe si regresará. Dándole a su familia la infausta noticia de su muerte, lamentablemente.

Muchas de estas muertes son de jóvenes. Esto es otra desgracia, si perdemos a los jóvenes con quien nos quedamos entonces.

Seguiremos hablando de esto en una próxima entrega.