El papa León XIV afirmó, que nuestros ancianos son los primeros testigos de esperanza, e instó a la sociedad a liberar de la soledad y el abandono a las personas mayores, y a trabajar por un cambio que les restituya estima y afecto.

En un mensaje publicado este jueves, dijo que este  momento es propicio para hacerlo, en referencia al Año Jubilar de 2025, en su mensaje para la Quinta Jornada Mundial de los Abuelos y los Ancianos, que se celebrará el próximo domingo 27 de julio.

El pontífice destacó, que el número en aumento de personas mayores debe ser leído como «un signo de los tiempos, antes de señalar que el Jubileo es una oportunidad para restituir la estima y dignidad a los ancianos”.

León XIV insistió en que el amor y la oración son dones que pueden cultivarse a cualquier edad, y que nada ni nadie puede impedirnos amar, rezar, entregarnos, estar los unos para los otros en la fe, como señales luminosas de esperanza.

Agregó que nuestros abuelos han sido para nosotros ejemplo de fe y devoción, de virtudes cívicas y compromiso social, de memoria y perseverancia en las pruebas, un hermoso legado, que nos han transmitido con esperanza y amor que siempre será para nosotros motivo de coherencia y gratitud.

Recordó que las Sagradas Escrituras están llenas de ejemplos de personas mayores, llamadas por Dios a cumplir misiones fundamentales, como Abraham, Sara, Moisés o Zacarías, destacando que a los ojos de Dios, la ancianidad es un tiempo de bendición y de gracia.

Por ultimo dijo, que cada parroquia, asociación o grupo eclesial, está llamado a ser protagonista de la “revolución” de la gratitud y del cuidado, y que esto se realiza visitando frecuentemente a los ancianos, y creando para ellos redes de apoyo y de oración, que pueden dar esperanza y dignidad al que se siente olvidado.