El papa León XIV presidió ayer su primer Domingo de Pascua, ante una abarrotada plaza de San Pedro, con un nuevo llamamiento a la paz y condena de la guerra, aunque sin mencionar conflictos concretos
A diferencia de la tradición, donde los pontífices usan ese discurso de alcance mundial para repasar los focos de tensión internacional, León XIV optó por un enfoque global, e instó a no ser indiferentes ni resignarse ante el mal, el odio y la guerra.
Aunque en esta ocasión no mencionó ningún escenario concreto, convocó para el próximo sábado 11 de abril a una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro.
Previamente, el pontífice celebró la misa del Domingo de Resurrección ante decenas de miles de fieles, en una plaza engalanada con la tradicional decoración floral, donde apeló a la esperanza ante las guerras y la «idolatría del lucro», que saquea los recursos de la tierra.
Al término de los ritos, el pontífice recorrió la plaza de San Pedro y parte de la vía de la Conciliación, en el papa-móvil para saludar a los miles de fieles y peregrinos, congregados en el Vaticano para celebrar la Pascua.
Durante el trayecto, el papa detuvo el vehículo en varias ocasiones, para bendecir y saludar personalmente a numerosos niños y niñas entre el fervor de la multitud.
El llamamiento al fin de las hostilidades ha sido una constante en todos los actos de esta Semana Santa, en los que el pontífice ha mantenido su línea de evitar referencias concretas a escenarios bélicos.
Mientras que durante la Vigilia Pascual de Sábado Santo, exhortó a no dejar que nos paralicen las losas de la guerra, la injusticias y el aislamiento entre pueblos y naciones.
Durante las celebraciones del Domingo de Resurrección, el actual papa también recordó al pontífice argentino, Papa Francisco, quien realizó su última aparición pública precisamente durante la celebración pascual del año anterior horas antes de morir.
