Enriquillo comenta
Ante la creciente ola de accidentes vehicular, sus secuelas de muertes y heridos, así como la imprudencia de conductores de automóviles y motocicletas, obligan a una urgente modificación de la Ley 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, a fin de reducir esa problemática.
Ya no es solo los fines de semanas que el país tiene que enfrentar decenas de muertes y lesionados, a causa del comportamiento inadecuado de quienes conducen vehículos, por las carreteras y autopistas del país, sino que esos hechos se han convertido en el pan nuestro de cada día.
Echando un vistazo atrás, en el 2023, los accidentes no sólo cobraron vidas, sino que dejaron un saldo de 121 mil 850 lesionados, un promedio mensual de 10 mil 154 heridos y 334 lesionados diarios, solo en ese año.
Recordamos además, que entre 2016 y 2024, se estima que 26 mil 257 personas, fallecieron en accidentes de tránsito en la República Dominicana, equivalentes a 3 mil 282 personas cada año.
Ese promedio devastador equivale, a 273 muertes por mes y 8 muertes diarias, que no sólo retrata una tragedia nacional, sino que demanda una acción urgente y contundente.
De acuerdo a las estadísticas, en los fallecidos los motoristas llevan la triste delantera con un 80 %, motivados por la alta velocidad a cualquier hora del día, muchos de ellos en competencias de carreras, y como si fuera poco, esa una práctica que va en aumento en el país, cobrando la vida de niños, jóvenes y adultos.
Con relación a los automóviles las principales causas de los accidentes se sustentan, en la alta velocidad y la imprudencia del “sálvese quien pueda”, y violando todo tipo de normativas.
Resulta, que los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), que de acuerdo a la propia Ley, tiene por objeto principal planificar y coordinar la viabilizarían y fiscalización del tránsito, en su mayoría, éstos se acogen solo a la fiscalización y a poner multas, menos a regular el tránsito.
A ello se suma la señalización de las carreteras del país y las calles de la ciudad, el comportamiento de los vehículos pesados, cuyos conductores transitan a alta velocidad, incluso en zonas donde no está permitido.
Un diagnóstico del Banco Mundial reveló, que el 78% de las vías de la República Dominicana son inseguras, y sub-raya, que la seguridad vial en República Dominicana, es motivo de gran preocupación, con carreteras en constante deterioro, que sumado a la falta de mantenimiento y señalización se convierten en un problema vial, que trasciende más allá de lo imaginable.
En ese sentido el Banco Mundial advierte, que el gobierno debe «invertir en carreteras más seguras y de mejor calidad, y que de esa manera se podrían salvar muchas vidas en República Dominicana.
