Por: Leoncio Noboa
Los cristianos catolicos sabemos y conocemos al dedillo la oracion del yo pecador que en cada misa proclamamos con fervor y gran entusiasmo.
EL texto completo dice:
YO CONFIESO, ANTE DIOS TODO PODEROSO QUE HE PECADO MUCHO DE PENSAMIENTO, PALABRA, OBRA Y OMISION. POR MI CULPA, POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA. POR ESO RUEGO A SANTA MARIA, SIEMPRE VÍRGEN, A LOS ÁNGELES, A LOS SANTOS Y A TODOS USTEDES HERMANOS QUE INTERCEDAN POR MI ANTE DIOS NUESTRO SEÑOR.
Con esta oración iniciamos las celebraciones eucarísticas los cristianos católicos en todo el mundo, después de la señal de la cruz.
Queremos compartir esta reflexión centrada en las cuatro palabras principales de la oracion: pensamiento, palabra, obra y omisión.
1.- Pensamiento: Nuestro quehacer diario, inclusive cuando dormimos esta basado en el pensamiento. Ese Pensamiento se mueve en nuestras cabezas no como quisiéramos sino como a el le da la gana de venir. El pecado de pensamiento solo lo sabe el que lo piensa, el que lo calcula y lo maquina. Es por ello que es muy importante que consultemos, que compartamos las decisiones vitales de nuestra vida diaria con otras personas calificadas para tales fines.
Son muchas las cosas dañinas que pensamos y las ejecutamos y que luego nos arrepentimos ya sin tiempo para volver atrás. Y entonces viene la expresión: «Caramba, si yo lo hubiera sabido».
2.- Palabra: Una palabra, una expresión, nos puede comprometer seriamente nuestro comportamiento del dia a dia. Se dice que una palabra ofende y toca nuestra sensibilidad como seres humanos mas que una puñalada.
El pecado de palabra, posiblemente es tan o mas fuerte que el de pensamiento porque es lo que damos a conocer, es lo que expresamos precisamente con palabras que hieren a la otra persona.
Y usando una frase popular que dice: El ser humano es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla. Hagamos caso a esta popular frase. Hablemos cuando tengamos que hablar pero también callemos cuando tengamos que callar.
3.- Obra: Esta palabra es la praxis del yo pecador. Nos volvemos hipócritas y mentirosos si no ponemos en practica lo que decimos creer en teorías. El Apóstol Santiago, en el capitulo 2, lo dice clarito en una de sus cartas: Muestra me tu fe sin obras que yo por mi fe te mostrare mis obras.
4.- Omisión: El pecado de omisión es que mas nos remueve la conciencia porque es el que nos indica las cosas y hechos buenos y relevantes pudimos hacer pero no lo hicimos, ya sea por orgullo, soberbia o creernos mejor que el otro.
La parábola del buen samaritano nos da la regla de oro de este pecado de omisión (Lucas cap. 10).
Todos nosotros, católicos y no católicos estamos ligados a estas cuatro palabras del yo pecador. No nos hagamos ni los gallos ni las gallinas locas.
Ubiquemonos cual de las cuatro palabras se acercan mas a nuestras condiciones humanas. De seguro seremos criaturas felices, y sobre todo nos acercaremos mas al plan divino, que es precisamente ese: Que seamos Seres que conviven y comparten el mismo planeta.
