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la Iglesia Católica celebra la V Jornada Mundial de los Pobres

la Iglesia Católica celebra la V Jornada Mundial de los Pobres

Compartimos algunas orientaciones que tiene la Guía del Plan Pastoral para esta semana que va del 6 al 14 de noviembre

La Jornada Mundial de los Pobres quiere ser un tiempo especial de sensibilización eclesial sobre la realidad de los pobres y nuestra obligación de compartir con ellos como comunidad, como Iglesia, obviando el hacerlos un grupo extraño a nosotros con el que se toma contacto para dar cosas.

El Papa Francisco ha querido hacer de la Jornada Mundial de los Pobres una preparación previa a la celebración de la Fiesta de Cristo Rey del Universo, con la que se cierra el año litúrgico.  Estos últimos 5 años se ha insistido en hacer notar y destacar a los pobres como parte importante de la comunidad.

Esta semana la vamos a aprovechar para cumplir uno de los puntos que nos pide el Santo Padre realizar, la evangelización a los pobres, y hacer desembocar todo en un día de convivencia con los pobres el 14 de noviembre día de la Jornada Mundial de los Pobres.

Se trata de visitar en la comunidad a los más pobres de la comunidad y compartir con ellos el Mensaje del Papa y recibir de los pobres el perfume de su dignidad.

Mensaje del Papa Francisco: V Jornada Mundial de los Pobres 2021.

Los pobres de cualquier condición y de cualquier latitud nos evangelizan, porque nos permiten redescubrir de manera siempre nueva los rasgos más genuinos del rostro del Padre. «Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia.

Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia; lo que el Espíritu moviliza no es un desborde activista, sino ante todo una atención puesta en el otro “considerándolo como uno consigo”.

Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 198-199).