Las calles de Roma se han transformado este lunes en un mosaico de culturas, idiomas y colores en el que los jóvenes lo desbordan todo con su alegría. Desde primeras horas del día, grupos de peregrinos procedentes de todos los continentes llenan las plazas, iglesias y avenidas cercanas a San Pedro con cantos, oraciones y abrazos que traspasan fronteras.

Es el Jubileo de los Jóvenes que deja en cada rincón una estampa única: guitarras improvisando alabanzas; jóvenes rezando en voz baja junto a las fuentes o grabando videos para compartir su fe en redes sociales; peregrinaciones hasta la Puerta Santa de San Pedro. Todo en medio de una atmósfera festiva, pero profundamente espiritual.

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