Por: Leoncio Noboa

Se inició el invierno el 21 de diciembre del 2025, esto significa que a partir de esa fecha los días de luz son más cortos y las noches son más largas. Estamos hablando de una proporción de 11.5 / 12.5, o sea, 11.5 horas de luz y 12.5 horas de oscuridad.

En esa misma proporción, las autoridades correspondientes del gobierno debieron cambiar las horas. Debieron aumentarle una hora por lo menos a la hora actual.

Sin embargo, esto no se ha hecho, yendo en perjuicio de todos los ciudadanos en la ejecución de sus actividades del día y cotidianas, tales como el trabajo normal (como profesional, obrero, estudiante, ama de casa, etc.), sueño (dormir),

Hay personas a las que ahora les coge el sueño fácilmente, llegando tarde al trabajo o a la escuela. Sobre todo, en las horas cercanas a la noche o en las madrugadas o al amanecer.

Hace unos 22 años más o menos, si mal no recuerdo, se hizo el último cambio de hora en el país y fue muy traumático porque, en vez de aumentarle una (1), se disminuyó una (1) hora. O sea, se hizo al revés.

Los estudiantes a las 5 de la tarde salían prácticamente de noche de los centros educativos y muchos padres tenían que ir a buscar a sus hijos por temor a cualquier vaina que pudiera producirse en el camino o en el entorno.

Estamos apenas a unos 8 días de haberse iniciado el invierno que termina el 21 de marzo. Las autoridades, si tienen la voluntad y las ganas, todavía están a tiempo de cambiar las horas. Esto redundaría inclusive en el ahorro de la tan cacareada energía eléctrica que tanta pela nos ha dado a los dominicanos. Y de otros renglones de la economía nacional.

En otros países (como Estados Unidos, México, algunos de Centroamérica) lo hacen año por año. ¿Por qué aquí no?

Las decisiones del Estado y del gobierno deben apuntar siempre hacia el bienestar y la elevación de la calidad de vida de sus ciudadanos. Para eso son elegidos en los cargos que hoy ostentan. Si no logran esto en el corto, mediano y largo plazo, están llamados a ser sustituidos irremediablemente.