Al conmemorarse este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, la Iglesia Católica dice esperar que esa fecha marque el inicio de nuevas actitudes hacia la mujer, y que la violencia doméstica desaparezca.
De igual forma plantea la necesidad de que se multipliquen las políticas sociales en su favor, sobre todo, aquellas que viven en los campos y barrios que muchas veces envejecen no por el paso de los años, sino por las condiciones de pobreza extrema en que viven.
La fecha está revestida de luces, porque con el paso de los años hemos visto crecer la presencia de la mujer en los ámbitos políticos, económicos, empresariales, y educativos, donde las graduaciones universitarias son la mayor evidencia.
Sin embargo ese avance contrasta con la otra realidad llena de sombras, como el horror que significa ver la cantidad de mujeres que son víctimas de la violencia intrafamiliar, con una secuela de muertes que aterra.
En su nota editorial, el semanario «Camino» explica, que el machismo se ha llenado de odio, llevando a hombres a cometer los crímenes más horrendos contra la mujer, a la que un día le prometió y le juró amor para siempre.
Considera que para contrarrestar esa cultura de muerte que crece cada día, se hace urgente implementar una educación basada en el respeto y la igualdad entre hombres y mujeres.
