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NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA PROTECTORA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA.

NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA PROTECTORA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA.

El día de mañana, 21 de enero 2021, celebramos la presencia de nuestra madre santísima desde el Pueblo dominicano para todo el mundo con la advocación de nuestra Sra. De la Altagracia.

Por las condiciones especiales en que nos encuentra, la madre no podrá ver llegar a todos sus hijos agradecidos hasta su casa de Higüey y de otros santuarios donde cada año, todos vamos con el corazón fervoroso a tocarla, besarla, llevarle un presente, expresarle nuestras distintas situaciones personales, familiares y de todas indoles, conocedora de esta situación, es ella la que durante estas semanas se ha trasladado a nuestros hogares, nuestras familias llevando, trayéndonos gracias especiales.

Les invito a que el día de mañana 21 de enero, sea un día de oración, la virgen tiene mucho que decirnos y entregarnos como pueblo, como familia dominicana. Escuchémosle.

Origen de esta advocación

Según algunos historiadores el origen de la Virgen de la Altagracia provendría de un hecho acaecido a un campesino español de la comunidad autónoma de Extremadura. El caminaba por el bosque, cuando se le apareció la Virgen María en la altura de las ramas de un árbol. En los últimos viajes de Cristóbal Colón un grupo de cristianos españoles trajeron el retrato de la virgen a la isla, hasta la región de Higüey, este cuadro pintado al óleo fue traído de España por los hermanos Alfonso y Antonio Trejo, que eran del grupo de los primeros pobladores europeos de la isla. 

Al mudarse estos hermanos a la ciudad de Higüey llevaron consigo esta imagen y más tarde la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla. Existen documentos históricos que prueban que, en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia.  En el 1572 se terminó el primer santuario altagraciano y en el 1971 se consagró la actual basílica.

De ahí toda la isla comenzó a venerarla, como madre de Dios que es y luego virgen protectora del pueblo dominicano.

Es a partir de esa fecha que se fue extendiendo por toda la isla el fervor de los cristianos dominicanos por su madre, al difundirse los numerosos milagros que la Virgen de la Altagracia realizaba en la isla, comenzando así la tradición, hoy insular, de visitar cada 21 de enero la basílica de Higüey, donde se encuentra actualmente la Imagen de La Virgen de la Altagracia, con el propósito de rezarle, agradecerle por las gracias concedidas y rendirle devoción.

Hoy expresamos una vez más la confianza de que la Santa Madre de Dios protege, en su infinita bondad, a sus hijos diseminados por todo el mundo.

Protectora y Reina del corazón de los dominicanos. Su nombre: «de la Alta – gracia» nos recuerda que por ella recibimos la mayor gracia que es tener a Jesucristo Nuestro Señor, como camino de salvación, verdad última y vida eterna. Ella, como Madre y discípula, continúa su misión de evangelizadora, mediadora unida inseparablemente a su Hijo.  Es «Tatica, la de Higüey».

El cuadro de Ntra. Sra. de la Altagracia, según la opinión de los expertos es una obra primitiva de la escuela española pintada a finales del siglo XV o muy al principio del XVI. 

María de la Altagracia lleva los colores de la bandera dominicana anticipando así la identidad nacional.  Su cabeza, enmarcada por un resplandor y por doce estrellas, sostiene una corona dorada colocada delicadamente, añadida a la pintura original.   Un poco retirado hacia atrás, San José observa humildemente, mirando por encima del hombro derecho de su esposa; y al otro lado la estrella de Belén brilla tímida y discretamente.

El marco que sostiene el cuadro es posiblemente la expresión más refinada de la orfebrería dominicana.  Un desconocido artista del siglo XVIII construyó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente empleando para ello algunas de las joyas que los devotos han ofrecido a la Virgen como testimonio de gratitud.

El día de hoy en que nuestro pueblo y el mundo se encuentra en medio de este bosque tenebroso de la Pandemia del COVID 19 y todo el dolor, la soledad, los temores y la incertidumbre que trae consigo, la madre nos invita a tener un corazón sencillo, como el de aquellos campesinos, para mirar con la inocencia de los niños hacia arriba, allí, la encontramos a ella, sobre esas ramas de incertidumbres, mostrándonos el camino. Ella está entre los ramos verdes de esperanza, de luz, invitándonos a seguir confiando en que Jesús tiene el timón de nuestra barca y que Dios nos está mostrando su amor de Padre.

 En este día 20-21 de este tiempo y manera especial de veneración presentemos a Nuestra Señora de la Altagracia nuestras súplicas, con la confianza de que ella nos escucha con su corazón de madre abierto para acogernos, sanarnos y apoyarnos.

Ofrezcamos también nuestras acciones de gracias por todos los beneficios recibidos y sobre todo porque nos acoge y nos trata como sus hijos y espera que nos tratemos como hermanos. Es el tiempo especial de la fraternidad.

Comparte, por lo menos con dos vecinos-vecinas sobre la presencia de la Virgen entre nosotros.

Los fragmentos históricos fueron tomados del siguiente enlace: https://mipais.jmarcano.com/socio-cultural/religion-mitos/religion/virgen/virgen2a/, sobre las advocaciones marianas.

Tu hermana.

María Victoria (Vicky).