Se prevé que a causa del fenómeno denominado La Niña se produzca un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales de partes centrales y orientales del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en los vientos, la presión y las precipitaciones.
El pasado verano, desde la Organización Meteorológica Mundial se advirtió de que era probable que La Niña protagonizara «un episodio triple, al abarcar tres inviernos consecutivos del hemisferio norte».
Según un informe del Centro de Predicción Climática, el fenómeno de La Niña puede provocar un aumento de las precipitaciones al sudeste de Asia, en parte de África, en Brasil y en Australia.
También aumentaría la frecuencia de las tormentas tropicales y de los huracanes en Estados Unidos, donde también se podrían dar nevadas históricas.
Asimismo, este fenómeno puede provocar importantes sequías en el oeste de América, en el golfo de México y en el nordeste de África, donde la temperatura podría ser más baja de lo habitual.
