Por: Leoncio Noboa

La distracción o desviación de la atención de una cosa u objeto es muy común en el ser humano. Unos más, otros menos nos distraemos de una forma u otra.

Lo vital, lo importante es que esta distracción no nos afecte en el cumplimiento de las tareas y deberes del día a día.

Curiosamente, de vez en cuando conviene distraerse. Esto permite bajar bastante el estrés, y la ansiedad.

La práctica a seguir es: Leerse un libro, visitar algún amigo, ver una película, limpiar el jardín, Jugar con los niños. Es decir, buscarse algo en que distraerse sanamente. Sin caer en la adicción.

Los distractores en la familia suelen tener diferentes modalidades. Pueden crear inclusive conflictos y divisiones. Por ejemplo los dispositivos electrónicos, llámese TV, celulares, Tablet, y que se han hecho muy de moda, casi indispensables. Son motivo muchas veces de discusiones y hasta peleas en la familia.

En ese sentido hay un segmento de la familia que es muy vulnerable a estos distractores. Estamos hablando de los niños. Ellos son fácil presa de estos dispositivos y muchos padres se hacen de la vista gorda porque posiblemente estén distraídos también en otras cosas.

Los niños tienen derecho a la recreación y al juego pero atención, pueden volverse adictos y hasta dejan de comer por estar apegado a estos distractores.

Para sacarle el mejor provecho a esta situación lo más aconsejable y conveniente es:

-Define tus prioridades día a día.

-Programa tu día.

– Concentra tu mente haciendo silencio en tu interior. No dejes que el ruido te distraiga.

Apaga todo. Y en esto de apagarlo todo, un ejemplo práctico:

Cuando la familia va a salir, ya sea de paseo, a visitar otra familia, ir de compras, muchas veces sucede que tenemos el radio encendido a to lo que da, la TV, la computadora. Lo aconsejable es que apaguemos todo para no llegar tarde a la cita, o al trabajo o a cualquier otra actividad.

Son muchas las cosas que se nos presentan en el día a día y de seguro no las vamos a resolver todas en un día.

Planifiquemos lo que vamos a hacer y así evitamos caer en el gancho de la distracción, de hacer lo que sea. Y esto lo que nos lleva es a perder tiempo inevitablemente.