Por: Leoncio Noboa

La ONU (Organización de Naciones Unidad para el desarrollo), a través de la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura) han otorgado a la República Dominicana un certificado que saca al país del mapa del hambre.

No es lo mismo hambre o alimentación, que pobreza.

La pobreza va mas allá y tiene que ver mucho con la calidad de vida (educación, salud, vivienda, agua potable, electricidad entre otras prioridades del ser humano y su entorno.

La alimentación es clave para el desarrollo y crecimiento de los seres humanos pero también no es menos importante los demás componentes que completan la calidad de vida del ser humano.

El pais recibió estas distinciones. Pero no se ajustan a la realidad cuando de la canasta familiar importamos el café, la azucar, el maíz, cuando podemos producirlos aquí mismo.

Los gobiernos están implementando programas de subsidios pero los mismos apuntan hacia un malito paternalismo del momento que no es permanente en el tiempo porque viene otro gobierno y cambian el programa.

No hay continuidad, cada quien trae su propio libreto.

Por último, anualmente el país bota más de un millón de kilos de comidas y mucha gente pasando hambre. Por suerte hay un banco de alimentos que recoge parte de estos alimentos sanos y lo redistribuye entre los más indigentes.

Pero seguimos botando comidas lamentablemente, mientras el gobierno se da el lujo de recibir galardones y premiaciones.

La corrupción y la guerra, por otro lado se están llevando una buena parte de los bienes y recursos que se podría usar para mejorar la calidad de vida de la gente que apenas come y puede ir a la escuela y tener un empleo decente.

Estos objetivos del milenio se cumplirían de aquí al 2030 si estos jefes de gobiernos se ponen las pilas, pero jun, no es fácil.

Todo apunta a que seguiremos de mal en peor según el presente que ahora nos arropa lamentablemente.