Así lo ha declarado el portavoz de la Cancillería china Wang Wenbin, citado en medios locales.
Ambos Estados seguirán negociando para «garantizar que el acuerdo se gestione de forma correcta» y continuarán trabajando para «mejorar sus relaciones», explicó el portavoz.
El país asiático y el Vaticano alcanzaron en 2018 el primer pacto para nombrar a los obispos chinos.
El acuerdo se ha renovado cada dos años desde entonces. El Vaticano defiende que el convenio trata de propiciar la unidad de los católicos chinos.
Esto, debido a que el control de las autoridades había provocado el fenómeno de las llamadas comunidades «clandestinas», que trataban de escapar al control de la política religiosa oficial.
Mientras que China, tiene su propia Iglesia Patriótica Católica desde 1949, cuando Mao Zedong estableció en Pekín la República Popular China.
El Vaticano y China han vivido un cierto acercamiento con el pontificado de Francisco y han manifestado en diversas ocasiones su voluntad de mejorar sus lazos.
