El Jueves Santo (2 de abril), al caer la tarde, fue celebrada la Cena del Señor y el lavatorio de los pies en la catedral Nuestra Señora del Rosario. Presidida por monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la diócesis de Barahona. Concelebrando el Rvdo. Padre Ángel Cuevas Rosario, párroco de la catedral.
En la homilía, el prelado católico resaltó el inicio del triduo pascual y la hora de Jesús. Jesús preparó a sus discípulos para entrar en la hora. Sabiendo que así mismo hay una hora para cada persona.
Destacó que la liturgia contiene el servicio, la comunión y la adoración. La liturgia católica está organizada, tiempo, espacio y fiesta.
El Señor le demostró al pueblo de Israel que la liberación no solo era exterior. Entrando en la vida del pueblo, dándole sentido a la vida y al tiempo.
Monseñor Andrés, recordó que Jesús instituyó el sacramento de la eucaristía, en una noche marcada por la fragilidad, la traición y la incomprensión. Así se describe el texto del evangelio de Juan. La cena acontece cuando Jesús está a punto de desaparecer, así lo describe el evangelista.
Todo ministerio debe medirse por la humildad y el servicio. Ya que en la comunión recibimos la forma de vida de Cristo.
