En la segunda semana de Adviento, se enciende la segunda vela morada, que tradicionalmente representa la paz. Esta vela invita a los fieles a meditar en la paz que Cristo trae al mundo, como profetizado en las Escrituras y proclamado en la liturgia.
En la práctica devocional, encender esta vela en familia o en la parroquia es un acto de oración que recuerda la necesidad de ser constructores de paz en la vida cotidiana, como lo enfatizó el Papa Benedicto XVI, al vincular Adviento con el deseo universal de justicia y fraternidad. De igual modo, el Papa Juan Pablo II destacaba la luz de Cristo en Adviento como base para la paz en hogares, escuelas y sociedades.
En resumen, la vela morada de la paz en la segunda semana de Adviento nos llama a cultivar una paz interior y exterior, preparándonos para la Navidad como un tiempo de reconciliación con Dios y los hermanos, fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre este período de vigilancia y esperanza.
