A lo largo del último siglo, los 10 últimos cónclaves han variado en duración e intensidad: desde decisiones rápidas, como la elección del Papa Benedicto XVI en 2005 en solo dos días, hasta procesos más prolongados que reflejan profundos debates internos.
Por solo citar algunos: cuando Juan XXIII, fueron 11 votaciones en 4 días, para la Elección de Pablo VI, 6 votaciones en 3 días, con Juan Pablo I, 4 votaciones en 2 días, Pablo II, fueron cuatros votaciones también en dos días, cuando el Papa Francisco que fue elegido en 2013, se realizaron cinco votaciones, superando a los primeros favoritos en dos días.
Y para el nuevo Papa, Rober Prevost que ha elegido por nombre León decimo catorce fue elegido en menos de 2 días, con aproximadamente 5 votaciones y tres fumata.
Estos cónclaves ponen de relieve la evolución de la naturaleza global de la Iglesia, con una creciente diversidad entre los cardenales electores y un cambio de prioridades que determinan el futuro del liderazgo de la Iglesia Católica.
