La parroquia de Pedernales, que tiene como patrona a Nuestra Señora de la Altagracia, finalizó ayer 21 de enero sus fiestas patronales, con una celebración eucarística presidida por el Rvdo. Padre German Ramírez Matos.

Dicha fiestas patronales se venían realizando desde el pasado 12 del mes en curso. Donde participaban representaciones de toda la comunidad e instituciones de Pedernales. Una manera del discipulado.

El padre Germán Ramírez durante su homilía recordó que el mundo de hoy pide seña y signo. Pero muchas veces no la ven, ni entienden. Retrotrayendo el nacimiento de Jesús mediante la virgen María, la que estaba en cinta, vino a traerlo el Salvador del mundo.

Recordar que para el pueblo dominicano, Nuestra Señora de la Altagracia es mucho más que una imagen generada: es madre cercana, protectora atenta y presencia tierna en la historia de la Nación. Bajo su mirada, generaciones han aprendido a confiar en Dios en medio de alegrías y pruebas; así se fueron sus preocupaciones al corazón de María y a dejarse sostener por su intercesión. Su fiesta es un abrazo de la madre a sus hijos, un recordatorio de que no caminamos solos.