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Enriquillo comenta

Con la llegada al Gobierno del Profesor Juan Bosch, en el año 1963, se realizaron once Asentamientos Campesinos, denominados «Villas de la Libertad» los cuales fueron concebidos, como una forma de organización rural, en la que varias familias recibían, además de la tierra, una vivienda y otros servicios básicos.

Con el derrocamiento del Profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de ese mismo año, arrastró consigo todo ese conjunto de planes de desarrollo, que Bosch había concebido como proyecto de Nación, a lo que no pudo escapar la naciente Reforma Agraria.

No hay dudas de que la Reforma Agraria, alcanza su mayor auge con la llegada al Gobierno del Doctor Joaquín Balaguer, y muy especialmente durante su segundo mandato que se inició en agosto de 1970, y que para esos años, el país se encontraba en una gran movilización social y política.

Fue entonces, que en el año 1972,  el entonces Presidente Balaguer promulga un conjunto de Leyes Agrarias, entre las que se destacaron la ley 282 y la ley 332.

La primera, es decir, la ley 282, que declara de utilidad pública y de interés social, la adquisición de todas las tierras baldías que existían en la República Dominicana, para ser traspasadas al Instituto Agrario Dominicano IAD.

Y la segunda, o sea, la ley 332 que regula la venta de tierras del Estado, entre muchas otras más.

Para la época, millones de tareas de tierras fueron repartidas por el Estado Dominicano, a través de proyectos de la Reforma Agraria en toda la Nación.

Durante décadas, los Asentamientos Agrarios recibieron apoyo por parte del Instituto Agracio Dominicano (IAD),  pero a lo largo de los años, esa Institución estatal fue abandonando esa tarea de incentivar los Proyectos Agrícolas.

A tal punto que en la Región Enriquillo, por ejemplo, no hay un sólo proyecto que esté funcionando por la asistencia del IAD, y los que operan de manera precaria es por la propia voluntad de los parceleros de esos Asentamientos Agrícolas, que tienen que pelar por su  bolsillo, para limpiar canales de regadío, reparar bombas, y otras actividades.

La única función que desempeña el Estado, es la entrega de títulos provisionales, que en el mejor de los casos no sirven para nada, debido a que los terrenos entregados, están en zonas montañosas y sin agua para cultivar.

Por esa y otras razones, los Asentamientos Agrarios en la Región, han ido a parar a manos del Consorcio Azucarero Central, en condiciones de arrendamiento, y hasta se habla de la venta de las parcelas a esa empresa privada, a pesar de que las mismas leyes agrarias prohíben la venta de esos terrenos.

Muchos parceleros de la Reforma Agraria y Dirigentes Campesinos, afirman que el IAD, no desempeña ninguna función a favor de los Agricultores, y que más bien sólo está pagando una larga nómina, con el dinero de los contribuyentes, por lo que esa Institución no representa ningún sentido, para la Sociedad Dominicana.