Con alegría y entusiasmo, se dio inicio al nuevo año de catequesis y a las actividades del grupo Huellas, en la parroquia San Antonio de Padua, en la comunidad de Tamayo. En este primer encuentro participaron niños, adolescentes, catequistas, hermanas, padres jesuitas y familias de la comunidad.

La jornada estuvo marcada por momentos de oración, juegos, dinámicas, convivencia y experiencias de fe, creando un ambiente de fraternidad y esperanza entre los participantes. El encuentro permitió fortalecer los lazos comunitarios y reafirmar el compromiso de acompañar a niños y adolescentes en su proceso de crecimiento y seguimiento de Jesús.

Durante la actividad, se puso este nuevo camino en las manos de Dios mediante la oración, destacando la importancia de caminar juntos como comunidad de fe y de cultivar valores como la fraternidad, la caridad y la esperanza.

Los organizadores agradecieron la entrega de las catequistas, así como el acompañamiento de las hermanas y los padres jesuitas en esta misión evangelizadora. También expresaron su gratitud a las familias por la confianza depositada en este proceso de formación cristiana.

Con este inicio, la comunidad da la bienvenida a los niños y adolescentes que se integran por primera vez y a quienes continúan su camino de formación, con la esperanza de que este nuevo año sea una experiencia de encuentro con Dios y de crecimiento en la fe.

La comunidad continúa caminando unida, dejando huellas de fe, esperanza y amor.