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2da Carta de Cuaresma «Un cambio de conciencia ecológica.»

2da Carta de Cuaresma «Un cambio de conciencia ecológica.»

Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la Diócesis de Barahona en este tercer domingo del tiempo de cuaresma , ha publicado su 2da carta titulada «Un Cambio de Conciencia Ecológica» con el Lema: Cuidar la Casa Común (Papa Francisco).

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

¡Saludo!

En este tercer Domingo del tiempo de Cuaresma, que nos invita a la conversión personal, social y ecológica, nuevamente ponemos en sus manos la carta de nuestro Obispo para reflexionar juntos el mensaje del Evangelio y desde él dejarnos iluminar para actuar en pro de la defensa de la vida, el cuidado de la Casa Común y educar para un cambio de la Conciencia Ecológica de cara a decisiones y actuaciones de empresas que amenazan el patrimonio de nuestros recursos naturales con la explotación minera en nuestra región. Hoy encontramos a Jesús en el Templo de Jerusalén. Él quiere destruir este templo y reconstruirlo de nuevo. Los hombres son el templo vivo de Dios, pero también lo es la Creación entera, Su Templo Ecológico, que necesita ser renovado de la contaminación por el egoísmo e intereses de puro negocio económico, sin respeto ni cuidado de nuestros recursos naturales.

† EVANGELIO

“Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.” Lectura del Santo Evangelio según San Juan (2, 13-25):

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quiten esto de aquí; no conviertan en un mercado la casa de mi Padre.» Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: « ¿Qué signos nos muestras para obrar así?» Jesús contestó: «Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre. Palabra del Señor.

BREVE COMENTARIO AL EVANGELIO

En el evangelio de este domingo tomado del evangelista San Juan, Jesús expulsa a los comerciantes del templo. ¿Qué quiere decirnos el Señor con este gesto? Nos quiere decir que de vez en cuando hay que poner la casa en orden: limpiarla, arreglarla, sacar la basura y las cosas inútiles y superfluas. Lo que decimos de la casa material, vale mucho más todavía para el mundo espiritual.

La Cuaresma es el tiempo propicio para la conversión, el cambio, la renovación. Es el momento para poner orden en nuestra vida y en nuestro corazón. Porque sin darnos cuenta dejamos de lado la oración, el contacto frecuente con Dios, y nos sumergimos en nuestros propios intereses y las preocupaciones del mundo. Y de este modo, Dios pasa a un segundo o tercer lugar o hasta desaparece paulatinamente de nuestra vida. Y entonces otros dioses ocuparan su lugar en nuestro corazón.

El evangelista Juan nos dice también con este texto, que con Jesús se inaugura un tiempo nuevo en las relaciones del ser humano con Dios. Él reemplaza al templo antiguo y se presenta como el verdadero templo, como el lugar de encuentro de lo divino y lo humano.

Por tanto, este Evangelio nos ayuda a hacernos una pregunta: ¿Son nuestras iglesias lugar donde nos encontramos con el Padre de todos, que nos urge a preocuparnos por los hermanos?

Solo hay una manera de que nuestra iglesia sea la casa del Padre: celebrar un culto que nos comprometa a vivir como hermanos, a practicar la justicia que Dios quiere y a construir su Reino.

El templo, la religión y el mundo dejan de ser lugar de encuentro con el Padre cuando nos acercamos o vivimos en ellos con espíritu y actitudes mercantiles, cuando lo que buscamos en ellos son nuestros propios intereses.

Esta acción de Jesús en el templo fue una acción profética. Jesús aboga por un culto vivo, nacido de la fe y el corazón. A la vez proclama que él es el nuevo templo de Dios y que la gloria de Dios habita en nosotros, como también en la Naturaleza, templo ecológico del Creador, que pide renovación, cuidado y respeto por parte del hombre y la mujer de hoy.

CONVESIÓN ECOLÓGICA

Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos… (LS 11). No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos (LS 91).

En estas dos citas del papa Francisco de Laudato Si, se nos pide un cambio, una conversión real de nuestra mirada a la naturaleza, no como recursos a agotar, sino como hermanos que nos hablan de Dios y nos ayudan a vivir en armonía con ellos. Nuestra región tiene montañas hermosas que captan aguas, que por los ríos y manantiales sostienen la variada y rica vida; lagos, bosques, diversidad única de aves y plantas en diferentes ecosistemas. Cada uno aporta algo insustituible.

Además está nuestra gente, con su sabiduría popular, alegría, capacidad de acogida, simpatía, laboriosidad hace atractiva la visita a nuestra región. A pesar de su pobreza es el mayor activo de la región.

Aunque empresas grandes están aprovechando gran parte de los terrenos cultivables, incluso quitando las tierras a pequeños productores, en torno al Consorcio Azucarero que cultivaban, por supervivencia, por años, sin consensuar con ellos. Cuidemos los derechos de la Tierra y de nuestra gente. No quedemos indiferentes ante el sufrimiento de campesinos ni ante la contaminación química a nuestros terrenos cultivables y aguas.

¿Cuál es nuestra actitud frente a la creación, Obra de Dios?