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ÚLTIMO DIA NOVENARIO DE MONS. FABIO MAMERTO RIVAS SANTOS

Monseñor Andrés Napoleón, agradeció al pueblo de Barahona y toda la diócesis, por su sentir profundo y solidario expresado de tantas maneras durante el duelo cristianos que se ha vivido. Subrayó que en el duelo cristiano, se ha llorado la muerte de Monseñor Rivas, pero no con desesperación, cómo podrían hacerlo los que no tienen esperanza, si no como creyentes; pues creemos y afirmamos que la muerte no tiene la última palabra en nuestra vida. Dado que guardamos la firme promesa de que seremos resucitados en Jesús. Por tanto, celebramos con fe la nueva vida que ya ha comenzado para él, junto al padre.

Cuantos testimonios hermosos, conmovedores, hemos escuchado de él en este novenario. Desde esta Catedral Nuestra Señora del Rosario, se han narrado muchos capítulos de su vida de pastor, muy edificantes.

Nadie quiere despedirse de Rivas. Para nadie es agradable separarse físicamente de la persona a quien amamos y sabemos que nos ama.

Monseñor Fabio nos deja el testimonio de un gran ser humano, de un buen cristiano y de un insigne pastor modelo en la escuela salesiana por sus dos grandes mentores. Franciscos de Sales y San Juan Bosco. Ambos apóstoles de la alegría. 

Cómo ser humano, nos deja la imagen del hombre de trabajo incansable, celoso del tiempo suyo y el de los otros…

 Como cristiano, un testigo del evangelio, solo se puede vivir y hacer las cosas como él las hacía si se tiene el ideal de vida definido. Cristo fue su ideal. Por el deja todo se consagra en absoluta libertad para servir a la Iglesia.

Cómo pastor supo encarnar la misión de Cristo buen Pastor. El completo la carrera, hoy recibe su premio.

Él fue Padre, Maestro, hermano y amigo. Cuando lo pienso como padre, como me defino como hijo, que rasgo de él, hay en mí o en cuales siento que estoy alejando del legado que me ha dejado. Cuando lo llamo hermano, donde radican mi semejanza con él, en su pensar, su actuar o sus convicciones. Cuando lo proclamó maestro, cuales enseñanza de él he aprendido.

Él fue un obediente discípulo del Gran Maestro. Es Jesús mi maestro como lo fue para Monseñor Fabio Mamerto Rivas Santos. 

Cuando contempló su imagen de Pastor. Qué me dicen sus acciones a favor de las ovejas, sus desvelos, sus cuidados, sus riesgo, su comprensión y compasión para con ellas?

En la lectura del Santo Evangelio de hoy  miércoles 22/08/2018 podemos resumir que al final de nuestra vida seremos juzgado por el amor. El examen que se le hizo a Rivas se nos hará también a nosotros. El evangelio que se proclamó nos ha dado los detalles del más importante de los exámenes a los que tengamos que responder. Cómo nos sentimos si este test no los hicieran.

¿De qué manera vivo la dimensión de la fe cristiana?, ¿siento que el hecho de llamarme cristiano me compromete con las necesidades de los más carenciados o eso es otra perspectiva, que no tiene nada que ver con el tema de fe?

Miremos nuestra vida y veamos cómo estamos viviendo nuestra fe y de qué solidario antes las necesidades de los que me rodean, de eso que tengo a mi lado y que precisan de mi ayuda. De qué forma busco acercarme a los que están pasando por alguna necesidad, a quienes podría ayudarles.

Me siento implicado y comprometido con los que me rodean y así me esfuerzo por ser presencia de Dios para ellos. 

Hoy, ahí donde estoy, ¿quiénes son los que necesitan de mi ayuda?, ¿cuál es la ayuda que ellos necesitan?, ¿Qué estoy dispuesto a hacer para ayudarlos?

Esta parábola nos haces ver que creer en Jesús no es solo cuestión de rezos o de ritos externos, sino que es vida y actitud, disposición y buena voluntad.

Que el testimonio de vida de Monseñor Rivas nos haga ver que tú esperas de cada uno de nosotros. Nos haga comprender que tú coloca otros criterios de juicio: el de la solidaridad y el amor que se ha tenido con los que nos rodean.

Rivas entendió que tú te identifica con esos que necesitan ayuda o pasan carencias. Danos Señor la gracia de adherirnos a ti, viviendo con tus sentimientos, con tus actitudes y con tu disposición, amando como Tú, sintiendo como Tú, dando la vida como Tú.

Homilía de Monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas,
Obispo de Barahona.