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En Haití trabajadores textiles se lanzaron de nuevo a las calles a exigir mejores garantías labores y un salario justo.

En Puerto Príncipe, centenares de obreros de fábricas subcontratistas se manifestaron ayer en las calles para expresar su cólera por el escaso aumento del salario mínimo que se les propone, en un contexto de gran precariedad laboral en Haití.

Con 300 gourdes, el equivalente a 4 coma 75 dólares por día, los trabajadores de las fábricas exigen desde mayo un ingreso de 800 gourdes, equivalentes a 12 coma 75 dólares por una jornada de ocho horas.

En su informe divulgado el viernes, el Consejo Superior de Salarios, instalado en junio por el gobierno para encontrar una salida a la crisis, estimó que el salario diario mínimo podía ser aumentado en 35 gourdes, es decir 55 centavos.

“35 gourdes, eso no llevará a nuestros niños a la escuela, no pagará nuestros alquileres, el transporte para ir de mi casa a la fábrica ya cuesta más de 35 gourdes”, declaró Patricia Joseph, que encabezaba la marcha en la que predominan las mujeres.

Este movimiento obrero comenzó en mayo tras un sensible aumento de los precios de los combustibles que acentuó la inflación, ya superior al 10% desde el segundo semestre de 2015.

La economía de Haití, ya débil, registra una desaceleración a causa de las crisis políticas provocadas por la falta de planificación y por el desorden en todas las instancias de poder.